lunes, 27 de enero de 2014

Retrospectiva de LRdT (5) – B Sanderson

Ya tenéis traducida la quinta entrega de la retrospectiva de Brandon. Esta vez se centra en el proceso de escribir Torres de Medianoche. De nuevo, Brandon avisa que hay spoilers sobre toda la serie. De modo que ya sabéis… Los que no hayáis acabado de leer los libros, no leáis ninguno de los artículos encuadrados en el tema de la retrospectiva si no queréis tener sorpresas por adelantado. Pasado el meridiano. Sólo quedan tres.

Retrospectiva – La Rueda del Tiempo: Torres de Medianoche: Proceso de redacción

22 de octubre 2013

Podéis ver una explicación de mi retrospectiva de La Rueda del Tiempo en el enlace a las entradas sobre este tema. Aquí tenéis la quinta. Antes de empezar, he de mencionar que en ésta hay spoilers de toda la serie, incluido el último libro. Si no habéis terminado, será mejor que lo hagáis antes de leer este artículo.

Torres de Medianoche: Proceso de redacción

Una razón por la que decidí escribir primero sobre Rand y Egwene fue porque sabía que este libro —y el hilo de Perrin en particular— iba a ser el más peliagudo respecto a los cuatro puntos de vista principales de la trama. De los cuatro protagonistas, tenía la sensación de que Perrin era el que debía evolucionar más. De hecho, tenía que evolucionar tanto como había hecho Rand, pero sin que resultara tan evidente. El hundimiento de Rand era el resultado de la presión que multitud de fuerzas ejercían sobre él amenazando con aplastarlo. Se vio arrastrado a ese punto límite en el que estaba porque sus conflictos personales se acrecentaron cien veces más por las circunstancias extremas de su vida. Se desmoronó en su desesperado
intento de descubrir lo que era correcto hacer.

Perrin era distinto. Tenía importantes inhibiciones a las que rehuía enfrentarse de manera sistemática y, en muchos aspectos, de los personajes principales era el que estaba más lejos de llegar a lo que tenía que ser. La transformación de Rand había sido más dramática, pero la de Perrin era tan necesaria como la de él.

Cabe señalar que mi impresión era —tanto por los apuntes como por mis lecturas de la serie— que Mat estaba básicamente donde Robert Jordan quería que estuviera. Eso no cambió siquiera después de que me replanteara el personaje de Mat e intentara arreglar la «imagen» que yo le había dado. Lo cual no significa que Mat esté acabado como personaje, sólo que estaba donde el señor Jordan quería que estuviera para la Última Batalla. Mat iba a tener todo un libro para él en la serie de novelas posteriores a la trama principal de la obra, y parte de la evolución de su personaje estaba reservado para esa novela. (Recordad que dichos libros no se van a escribir.)

Al personaje de Egwene aún había que desarrollarlo un poco más, pero casi estaba terminado. En La tormenta había afrontado los retos más cruciales de su trayectoria, pero en Cuchillo de sueños Robert Jordan la había llevado al punto en que debía encontrarse, y en los apuntes para Un recuerdo de Luz había indicado de manera específica cómo tenía que evolucionar. Era más una cuestión de utilizar los enfrentamientos en la Torre Blanca para poner de manifiesto cosas que ella ya había aprendido, y demostrar de una vez por todas en qué persona se había convertido.

En cuanto a otros personajes, Elayne estaba donde debía estar, pero no ocurría lo mismo con Avi. (A su personaje todavía le quedaba mucho que desarrollar.) En mi opinión, Nynaeve había alcanzado ya la culminación de su personaje, al igual que Min. Al menos es como yo lo he entendido, cosa que se refleja en los distintos arcos argumentales de los personajes.

Perrin

Perrin es mi personaje preferido de la serie, y lo ha sido desde mi adolescencia. Al igual que muchos lectores, me sentí frustrado por sus decisiones en los últimos libros, aunque el escritor que hay en mí admiraba la destreza con que Robert Jordan encarrilaba al personaje. Los problemas a los que Perrin se enfrentaba (a veces con poco acierto) ponían de relieve la incómoda relación que tenía con los lobos, su renuencia a darse un respiro, y su capacidad para volcarse tan completamente en un cometido que todo lo demás dejaba de existir para él. (Como ya he dicho, creo que ésa es una de las cosas más significativas que hicieron que sintiera afinidad con Perrin durante todos esos años. De los personajes principales, sólo él es un artífice. Sin embargo, lo es como yo: un constructor centrado en un proyecto. Un artesano.)

Aunque quería ir con cuidado para no pasarme con el concepto, una de mis metas en estos últimos libros era retomar las ideas y los conflictos de los primeros volúmenes creando paralelismos y haciendo hincapié en la naturaleza cíclica de La Rueda del Tiempo. Una vez más, eso era peligroso. No quería que estos libros se convirtieran en una serie de bromas privadas, homenajes y repeticiones.

Sin embargo, hay pasajes en los que no sólo era apropiado, sino vital, que volviéramos a esos temas. Me pareció que uno de dichos pasajes era el concerniente a los Capas Blancas y Perrin, en especial lo relacionado con los dos Hijos de la Luz a los que mata durante el enfrentamiento que tiene lugar en el primer libro. Ésa era una secuencia complicada de hilar. Yo quería que Perrin pusiera de manifiesto su liderazgo de forma distinta a Rand o Egwene. Robert Jordan dejó instrucciones para que Perrin se convirtiera en rey, y me encantó este arco argumental. Pero al empezarlo con los Capas Blancas me arriesgaba a mostrar un Perrin débil y pasivo como personaje. De todas las secuencias de los libros, con ésta fue con la que bregué más, sobre todo a causa de mis propias aspiraciones, objetivos y sueños de lo que deseaba que Perrin llegara a ser.

De los cuatro hilos principales, el suyo es mi favorito por dichos motivos.

En ese libro tenía otros objetivos para Perrin. Pensé que sus experiencias en el Sueño del Lobo tenían que reanudarse y avanzar hacia un clímax final en la Última Batalla. Lo cual significaba retomar la confrontación con Verdugo, la antítesis del reflejo de Perrin con su naturaleza dual. Yo quería resaltar la forma instintiva que tiene Perrin de utilizar sus poderes en contraste con el uso de poder reflexivo y ejercitado que representa Egwene. Algunos lectores han preguntado si creo que Perrin es mejor que Egwene en el Tel’aran’rhiod. No lo es, a pesar de la escena en la que desvía el fuego compacto. Representan las dos caras de una moneda: instinto y aprendizaje. En algunos casos Perrin será más competente, y en otros, Egwene resplandecerá.

La forja del martillo, la muerte de Saltador y la herida que recibe Perrin en la pierna (que es mitológicamente significativa)* estaban en mi plan narrativo para él desde el principio. No obstante, urdir unas escenas con otras conllevó darse muchos cabezazos contra la pared. También quería que las interacciones de Perrin con la Filosofía de la Hoja tuvieran trascendencia, y crear un buen entendimiento entre Galad y él; según mi interpretación de los personajes, creí que cabía la posibilidad de que acabara surgiendo entre ellos una amistad hasta entonces inconcebible.

*Buscad al Rey Pescador de las leyendas artúricas.

De todas las secuencias de las tramas principales de los libros, fueron las de Perrin en las que tuve más libertad, aunque también había un mayor peligro de desviarme demasiado de la perspectiva de Robert Jordan sobre dónde debería estar el personaje. Casi todas sus instrucciones para Perrin estaban enfocadas hacia la persona que Perrin sería tras la Última Batalla, con escasas directrices —o ninguna— respecto a cómo llevarlo hasta allí. Perrin estaba enteramente en mis manos, y quería ir con muchísimo cuidado a la hora de conducir a mi personaje favorito hacia el final.

Por cierto, quería señalar que la interacción de Verin con Egwene en La tormenta fue la mayor sorpresa que me llevé con los apuntes. La segunda gran sorpresa fue el compromiso de Thom y Moraine. Robert Jordan escribió esa escena, y me dejó pasmado al leerla. (Como ya he dicho con anterioridad, aunque me gustaban los libros y los había leído, hay muchísimos lectores que son seguidores más entusiastas que yo, y a ellos eso no los pilló por sorpresa.) Yo no había pillado los indicios sutiles de una relación entre los dos hasta que releí la serie después de que me entregaran los apuntes.

Mat

Robert Jordan había escrito bastante sobre la trama de Mat y dejó instrucciones para gran parte del resto. Mi reto con Mat en este libro, pues, no era completar su hilo argumental —que era bastante bueno— sino hacer mi trabajo mejor que en el libro anterior.

Para conseguirlo, volví a lo escrito por Robert Jordan. Esta vez, diseccioné a Mat y lo estudié como un artesano estudia su obra. Vi una profundidad de narrativa interior que no se parecía a nada de lo que había analizado hasta entonces. De todos los personajes de La Rueda del Tiempo, Mat es el narrador menos fiable. Y es que, a veces, lo que piensa, lo que siente y lo que hace son cosas muy distintas. Su narrativa está repleta de pullas socarronas y de frases tremendamente perspicaces, aunque de hecho son relativamente pocas las que salen de sus labios. A menudo ocurre que, cuanto más intenta hacer algo, peor termina la cosa para él. Mat saca lo mejor que hay en él cuando se deja guiar por su instinto, diga lo que diga su monólogo interno.

Todo lo cual hace que resulte muy difícil escribir sobre él, y es la razón de que mi instinto inicial sobre cómo hacerlo fuera erróneo. Creo que para muchos lectores de La Rueda del Tiempo Mat es la gran sorpresa de la serie. El colega a veces socarrón, aunque a menudo gruñón, de los dos primeros libros, se transforma en una combinación excepcional de genialidad que no he encontrado en ninguna otra historia.

Creo que mi intento de escribir el personaje de Mat en Torres de Medianoche es mucho mejor que el de La tormenta, aunque no estoy seguro de haberlo reflejado como es debido hasta Un Recuerdo de Luz. Sé que algunos seguidores no estarán de acuerdo en que lo haya hecho bien en ninguno de ellos, pero me siento complacido —y a gusto— con el Mat de los dos últimos libros. Aunque, por supuesto, ha ayudado el hecho de tener instrucciones más detalladas de Robert Jordan para el desarrollo de Mat en esos volúmenes.

(Continuará.)

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4 Comments:

At 30/1/14 16:39, Anonymous kalessin said...

Gracias por la quinta mila!

 
At 4/2/14 9:12, Blogger Mila said...

De nada :)

Tendréis que esperar para la sexta porque ando de cabeza y además tocada por el frío y las nevadas.

Lo siento

 
At 4/2/14 23:33, Blogger Jorge said...

Hacía tiempo que no pasaba por aquí y ha sido muy grato encontrar las retrospectivas de Brandon.

Ademas me ha recordado pasarme por su web, que ha cambiado de estética y con novedades, no para este hombre :)

Gracias por las molestias Mila.

Que envidia, nieve.

 
At 11/2/14 20:40, Blogger Mila said...

Hola, Jorge :)

Pues ya tenéis la nueva entrada con la sexta entrega de la retrospectiva. He andado, como decía en mi otro comentario, de cabeza, y tocada por los fenómenos atmosféricos que nos están visitando.

Hoy sin ir más lejos no he salido para nada, porque se puso a nevar y no lo ha dejado en varias horas. Veremos qué pasa como se ponga a helar por la noche. Habrá que aventurarse con patines de hielo. Yo no, que estoy estornudando otra vez y no quiero recaer.

Saludos!

PD Imagino que el nuevo "look" del blog de Brandon se lo habrá hecho un experto, así que por esa parte él no habrá tenido trabajo. Jajaja

 

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