miércoles, 12 de octubre de 2016

Gracias y adiós



Hola, amigos. Hoy entro en Flandes para contaros que voy a dejar de escribir en este sitio en el que tantas cosas hemos compartido a lo largo de estos años. Mi intención era anunciarlo en el décimo aniversario de su inauguración, el 13 de agosto de 2006, pero hasta ahora no he encontrado el momento de sentarme y redactar esta última entrada. Me fastidia haberme retrasado dos meses, porque me parecía que era una fecha muy indicada para hacerlo, pero tampoco tiene tanta importancia.

Llevaba un tiempo dándole vueltas porque sé que Flandes ha cumplido con la misión para la que lo creé, y es el momento de recoger los pertrechos y volver a casa.

No imagináis mi sonrisa cuando he echado un vistazo a las entradas de aquellos primeros intentos de comunicarme en un medio tan desconocido para mí (qué mal lo pasaba). He releído entradas de acontecimientos puntuales como fue, por ejemplo, la muerte de Jordan (nueve años ya que falleció; cómo pasa el tiempo) y también de aquellas en las que os daba la noticia de la publicación de cada libro, tanto en inglés como en castellano. Y los comentarios que hemos compartido para opinar sobre esos volúmenes, ya fueran de La Rueda o de series como Dragonlance, Reinos Olvidados, Los 7 reinos, La Gema Soberana. O de libros como La campaña afgana, Escuadrilla Azor, Rokshan, etc.

También hemos hablado de otras noticias que han ido apareciendo durante esta década. Por ejemplo, esas últimas sobre el "episodio piloto" o el Companion o la serie televisiva de LRdT, de la que todavía no se sabe nada.

Hemos conocido un poco mejor a Brandon a través de las traducciones de sus comentarios sobre cómo avanzaba en los libros y después en esas amplias retrospectivas donde daba su opinión sobre La Rueda y sus personajes.

Recuerdo que también he compartido con vosotros momentos de tristeza, por ejemplo cuando mis dos gatos partieron para disfrutar de un mundo mejor. Así como la pérdida, a lo largo de estos años, de muchos autores que nos gustaban. Pero asimismo compartí momentos alegres con las felicitaciones de Navidad o cuando por fin tomaba unas vacaciones o nos llegaba la noticia de que se publicaba tal o cual libro.

Desde luego, ha habido momentos incómodos, pero por suerte tengo mucha más memoria para las cosas buenas y agradables que para las otras.

En conjunto, guardo buenos recuerdos del intercambio de pareceres con quienes habéis entrado en Flandes para consultar, opinar, mostrar acuerdo o desacuerdo. También tengo recuerdos muy gratos de la relación mantenida con otras páginas webs basadas en las series en las que he participado en la traducción, en especial con los amigos de Los Espejos de la Rueda. Chicos, agradezco de verdad vuestra amabilidad y el afecto que me habéis demostrado.

Y tengo muy presente la gran ayuda que ha sido mi ayudante en los últimos años, tanto en la redacción de algunas entradas como con sus composiciones para anunciar los libros nuevos o (como la que repito hoy) la celebración de otro cumpleaños de Flandes. Gracias, Segundo.

Durante un tiempo no tocaré nada en comentarios, por si alguno de vosotros quiere decir algo.

Creo que eso es todo. No quiero ser pesada ni ponerme tristona, así que... Gracias de nuevo por vuestras visitas a los Tercios de Flandes y por vuestra compañía a través de la red de redes.

Hasta siempre.

Un abrazo

PD Cuando lleguen festividades y la Navidad, recordad que habrá una velita encendida para que no os perdáis en el camino de vuelta.

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lunes, 12 de agosto de 2013

Doce y veintiuno


Hola, amigos. Hoy quiero celebrar (por adelantado) que hace siete años emprendí una aventura. Una experiencia que por entonces casi me aterraba ya que, como he dicho en muchas ocasiones, la informática y yo no hacemos buenas migas. Estaba en ello, dándole vueltas a qué poner y con qué imagen encabezar esta entrada, cuando, como era de esperar puesto que se ha convertido en un experto en esto, nuestro célebre segundo de a bordo resolvió de forma sorprendente cómo salvar el escollo planteado por la imagen. Gracias, segundo.

Y sobre cómo unir dos sucesos señalados... Me gusta jugar con los números, y me he fijado en un detalle simpático, un juego de guarismos: el 12 y el 21. Por un lado, hoy, día 12, nos sitúa en el último tramo de espera, porque tenemos a un tiro de piedra la salida de Un recuerdo de luz (de ahí el "Keep Calm", para los impacientes). Y en segundo lugar, el día 21 se cumplirá el 7º aniversario de Flandes. Los mismos números -pero a la inversa- para celebrar dos fechas señaladas. Al menos para mí.

Así pues, aunque con nueve días de anticipación, celebro hoy los siete añitos de este rincón y sus casi 140.000 visitas. Felicidades, Flandes.

Y gracias a vosotros, porque me habéis animado a seguir adelante con vuestras visitas y vuestros comentarios.

Saludos, amigos.

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viernes, 18 de marzo de 2011

Flandes Mirror News (2ª Parte) - 75.000 Visitas


Hola a todos. Lo prometido es deuda, así que aquí tenéis la segunda parte del reportaje de nuestro enviado especial. He adelanto al viernes poner esta entrada porque anoche nuestro Flandes recibió la visita número 75.000. Bonita cifra, ¿verdad? Gracias a los que entráis a estos tercios y nos acompañáis desde hace años o desde ayer mismo.

Por otro lado, segundo de a bordo, te pongo falta por ese calco inglés, 'y/o', que en nuestro idioma no debe utilizarse. (Hasta que la RAE digo lo contrario.) Otra, por lo de 'las chicas primero'. Pues querrás evitar que te acusen de 'sexista', pero así me suena a paternalista. Y si te llueven improperios... Ah... Ya sabes, a reclamar a... Exacto. (Me encanta tener el diablejo.)


Para acabar, sí, es cierto que esa escena que indicas casi al final del reportaje es la que más me gustó de Towers, aunque seguida de cerca por otras dos.

Gracias por la colaboración, reportero. (Y no. No voy a llamarte 'Gustavo' aunque seas el más dicharachero de Flandes.)

A vosotros chicos (genérico, que vale para todos, ellos y nosotras) hay un pequeño spoiler al final. Tan pequeño que sólo os lo advierto así. Pero lo advierto, por si acaso.

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OTRAS COSAS (2)

- Brandon comenta que la edición en tapa dura de The Way of Kings (el primer libro de su saga “The Stormlight Archives”) tenía más de 300 erratas que se corregirán para la edición de tapa blanda… Sin que sirva para exculpar a nadie, si a los americanos les pasa eso (con el potencial de venta que tienen -como dicen ellos- worldwide), ¿qué va a ser de unos pobres españoles y/o castellano-parlantes que leen fantasía en el mundo mundial?

Está claro que todos son (deberían ser) profesionales y no tendrían que cometer (tantos) fallos pero también son humanos… Así que un poquito de “por favor y entendimiento”. Pero, me gustaría romper una lanza a nuestro favor pues a nosotros nunca nos han encontrado 300 erratas en un libro. Como dice aquel: “¡¡Al loro, que no estamos tan mal…!!”

- Siguiendo con “The Stormlight Archives”, Brandon dice que el segundo volumen se puede publicar también en 2012 después de terminar A Memory of Light. Sí, os podéis rascar la cabeza con gesto pensativo… Pues, ya tiene que correr Brandon para ello… Autor prolífico, sí, pero ¿tanto? ¿Dos libros de +/- 800 páginas en menos de un año?

- Y ahora una teoría de conspiración: ¿Acaso AMoL ya está escrito? ¿O es “Stormlight 2” el que ya está escrito en lugar de AMoL? ¿Acaso Brandon es un vampiro con gafas de sol como las de aquel anuncio y escribe noche y día? ¿Ha trabajado más en “Stormlight” que en LRdT? Ah, alguien tendría que poner cierta melodía y decir: “La verdad está ahí fuera”.

- Otra cosa de la que me he dado cuenta es que Brandon comentaba e informaba mucho más antes de la publicación de La Tormenta. A partir de ahí, las noticias en su blog se redujeron en número hasta llegar a ser casi inexistentes para este último libro… ¿Será impuesto o auto-impuesto? (“Las autoridades niegan todo conocimiento.”)

- A una de las preguntas que le hicieron por Twitter: “¿Se arregla la situación de la Torre Negra en el último libro? A lo que responde: RAFO. Si RJ hubiera patentado el RAFO como marca… Creo que el 99.9% aceptaría que otras tramas quedaran sin resolver, ¿pero, ésta?

- Brandon defiende a RJ de las “acusaciones” de ser machista por la manera en que retrata a las mujeres y comenta que RJ creó un mundo que tiene muchas mujeres de carácter fuerte con diferentes “fuerzas” y con historias propias, unos personajes que mimó, dedicándoles puntos de vista y tramas importantes en el global de la historia.

- Brandon comenta también en su Twitter que el hecho de que haya tres ta’veren en el mismo pueblo sería porque La Rueda “no se la juega a una sola carta” y más le valía tener un par de señuelos, por si las moscas… Y si no os gusta la anterior explicación, los tres son ta’veren porque es así, y ya está. (El cachorro enseña los dientes.)

Egwene no serviría como señuelo ta’veren pues el Oscuro sabe diferenciar entre chicas y chicos (para que no se nos acuse de sexistas, las chicas primero). Por lo tanto, Egwene no es ta’veren (se ve que aún hay gente que le comenta si Egwene lo es o no…)

- A la pregunta de si es duro matar a un personaje, Brandon comenta que sí pero que... (¡Chas! Cambio de tema.)

La escena de Perrin en la forja de Tear fue muy emotiva y afirma que escribir la escena de la forja en Towers of Midnight le resultó mucho más emotiva que las escenas de una muerte. La verdad es que el comentario fue como juntar churras con merinas… ¿Se querrá colgar las medallas tras enterarse de que fue la escena que más le ha gustado a la “capi”? Brandon, Brandon…

- Y, lo mejor para el final, Brandon comenta que en el capítulo 27 de El Dragón Renacido hay un pequeño guiño al final de A Memory of Light. Así que, chicos: ¡a buscar, a leer y hasta la próxima!


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lunes, 13 de septiembre de 2010

Flandes cumple 4 años con 60.000 visitas


Pues sí, amigos, mi Flandes particular (vuestro Flandes), ha cumplido años... hoy hace un mes. Es decir, la criaturita tiene cuatro años y un mesecito. No lo celebré en su momento porque confiaba en que llegara, no con un pan bajo el brazo (ojalá), pero sí con un número redondo de visitas: las 60.000. No conté con el verano, que nos dispersa a todos y nos vuelve (con razón) un tanto perezosos. Sin embargo, habéis tenido el detalle de que lleguemos a esa cifra el día 13 de septiembre, justo cuando se cumplen 4 años y 1 mes. Suena bonito.

No podía alargar más el título de la entrada, así que decidí titularla como si hoy fuera el 13 de agosto. Tampoco pasa nada por este pequeño retraso, ¿verdad?



Tampoco son las 60.000 visitas exactas, sino 60.010, la pantalla que he podido capturar, porque cuando lo consulté ya había quedado atrás el número redondo, aunque tampoco tiene mayor importancia. Lo importante es que pasáis por aquí para ver lo que cuento en el blog, una de las razones de que siga con este sitio cuando se cumple el cuarto aniversario. Por si sentís curiosidad, ha sido un visitante de Valladolid quien hizo subir la marca a sesenta mil en el contador. (Lo siento, no hay premio por eso, cachis...)

Gracias a todos los que entráis a Flandes con mayor o menor frecuencia. Últimamente entra gente de países remotos, como Nueva Zelanda, China, Japón, La India o Australia (hoy me sorprendieron dos visitantes de Arabia Saudí), pero ya sabéis que, además de numerosos países europeos, sois muchas las visitas desde Sudamérica, América Central y Norteamérica. Hay alguien de California que me tiene desconcertada porque lleva meses y meses entrando casi a diario, varias veces al día, y lo hace, en cada ocasión, por una u otra de las más de ciento ochenta entradas que tengo en el blog. Se ha repetido, por supuesto, ya que son muchas más sus visitas que mis artículos, pero rara vez entra por la principal. Ha conseguido despertar mi curiosidad :)

En especial, os doy las gracias a quienes encontráis unos minutos para escribir algún comentario. Es agradable tener un contacto más directo con algunas de esas visitas, porque si no, en ocasiones se tiene la sensación de escribir palabras que se pierden en algún agujero negro del espacio. Ahora me alegro de haber puesto el contador (lo hice para comprobar si lo que contaba era interesante para la gente o, de no ser así, no haber seguido con esta tarea extra que es mantener un poco al día el sitio).

Gracias asimismo a quienes me tienen en los enlaces de su sitio o que se apuntaron como seguidores de Flandes. No he puesto esa ventanita en la que aparecen los avatares, etc., pero es que me da terror tener que jugar con la posibilidad de que el blog se me vaya al... Quinto elemento, ejem. Los que estáis, ya lo sabéis.

Un saludo para todos, y como hoy es día de celebración y ya que no hay tarta... Os mando un abrazo.

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martes, 4 de mayo de 2010

50.000 visitas y actualizaciones de La Rueda


Estuve muy pendiente del contador de visitas estos días de atrás, pero, al final, la visita que esperaba ver en el momento que se produjera ha tenido lugar muy temprano (a este lado del Atlántico) y un poco tarde en la otra orilla, de donde procede ese visitante: México.

Me pareció un dato curioso, cuando menos, que merecía la pena poner en ésta vuestra casa. Se trata de que estos tercios han llegado a las 50.000 visitas y eso, amigos, es gracias a vosotros, por lo cual (como dijo un nuevo visitante de Flandes en su comentario) tengo toh con vosotros. Ya que no pude captar esa imagen de las 50.000, os he puesto la que vi esta mañana al abrir, con seis visitas más.

En fin, pasemos a las noticias que de verdad interesan como seguidores de La Rueda.

A pesar de que la barra de avance de Towers of Midnight sigue en 85%, parece ser que Brandon ya vuelve a trabajar en el libro después de haber entregado el primer volumen de The Stormlight Archive, The Way of Kings.

En su twitter, Sanderson comenta que ha empezado a escribir nuevos capítulos para TofM además de haber llevado a cabo revisiones de lo que ya tenía escrito y nos anuncia que la fecha para que entregue el manuscrito del libro es el 17 de agosto, aunque en Dragonmount dan el día 15 como fecha de entrega. Si todo va según lo planeado, entonces, sí es posible que tengamos TofM en las librerías en noviembre (la edición en inglés, claro está).


Cambiando de tema, la semana pasada tuvo lugar en Atlanta la JordanCon II, convención especializada en La Rueda del Tiempo. En la página Dragonmount podéis encontrar toda la información sobre la JordanCon y montones de fotografías en enlaces que dan y en las que veréis, entre otras cosas, el concurso de disfraces que se celebró, pero en lo que respecta a nosotros, dos cosas a destacar.

La primera, durante una de las actividades se dio a conocer la portada provisional para TofM y la sinopsis del libro en su edición inglesa, la de Orbit. Os pongo las dos portadas, la que publicará Orbit y la que sacarán en Estados Unidos, que también es provisional pero ya se ve lo que será al final. Cada día me afirmo más en la decisión de comprar la edición de Inglaterra... ejem. La sinopsis se ha sacado de la página Pat's Fantasy Hotlist y dice:

"La Última Batalla ha comenzado. Los sellos de la prisión del Oscuro se desmoronan. El propio Entramado se deshace y los ejércitos de la Sombra han empezado a salir de la Llaga.

El sol empieza a ponerse en la Tercera Era.

Fantasmas del pasado -los Capas Blancas, un asesino de lobos y las responsabilidades del liderazgo- persiguen a Perrin Aybara. Para salir victorioso, tendrá que buscar respuestas en el Tel’aran-rhiod a fin de dominar al lobo que lleva dentro o de lo contrario se perderá a sí mismo para siempre como ser humano.

Mientras tanto, Matrim Cauthon se prepara para el desafío más grande al que se ha enfrentado en su vida: la Torre de Ghenjei. Los seres que habitan al otro lado de los marcos de piedra ter’angreal -los alfinios y los elfinios- lo aturdieron, lo insultaron, lo dejaron colgado y con la memoria llena de retazos de las vidas de otros hombres. Mat confiaba en que aquel último enfrentamiento con ellos sería el definitivo, pero la Rueda gira según sus propios designios. Se acerca el momento en que tendrá que vérselas de nuevo con la serpientes y los zorros para jugar un juego que nadie puede ganar. La Torre de Ghenjei espera y sus secretos revelarán la suerte que corrió una persona apreciada y perdida hace mucho tiempo.

La penúltima novela de la aclamada saga de Robert Jordan -o la segunda de las tres basadas en el material que el autor dejó al morir en 2007- da un desarrollo dramático y emocionante a muchos hilos del Entramado.

Se acerca el final.

Dovie’andi se tovya sagain. Es hora de lanzar los dados.."

Y la segunda, es la entrega a Harriet McDougal de un cuadro hecho por Seamas Gallagher en el que se puede ver a Robert Jordan entregando el estandarte del Dragón a un jovencísimo Brandon Sanderson, arrodillado ante él cual caballero, con todo el elenco de personajes de La Rueda presenciando la escena como testigos. En verdad, impresionante dibujo. La ilustración que pongo aquí la saqué de las fotos que ha colgado en Twitter otro aficionado, ElfWatcher. Asimismo, apareció también en un periódico "on-line", y la fotografía es más nítida, anque más reducida (tampoco mucho). Por si queréis contrastar, el enlace es éste: Charleston City Paper. Es un artículo sobre La Rueda del Tiempo y trata de que la obra sigue viva tras las muerte de Jordan gracias a su viuda y a Brandon Sanderson (una historia que ya conocemos, ¿verdad?), así que tenéis que bajar hasta dar con la ilustración.

Os dejo también los enlaces a un par de entrevistas a Harriet y Maria durante la JordanCon II que han colgado en la página de Tor, por si os animáis a echarles un vistazo aunque estén en inglés. Y por si acaso seguís con ganas de leer en inglés, también tenéis el enlace de un post de Larry Mondragon en los foros de Dragonmount sobre el proyecto de la película; al parecer Jason Denzel estuvo charlando con él y con otro socio de Red Eagle en la convención y ahí habla sobre ello. En el post anterior le dirige a la conocida "Isabel" unas palabras, algo así como que lamenta no haber coincidido con ella en la convención, y que echó de menos su lengua afilada y sus tirones de trenza. Recordad que tuvieron un buen intercambio en esos mismos foros hace ya tiempo por el tema de las novelas gráficas y el proyecto de película.

Esto me va sonando cada día más a un programa de cotilleo, podios, podios...

Bueno, pues, de momento eso es todo. Estoy demasiado perezosa para traducir más en mis días de asueto, chicos.

Un saludo,

PD Se ve que Blogger o Explorer me tenían hoy ganas y querían que celebrara bien las 50.000 visitas. A punto de acabar de redactar la entrada y a falta de comprobar enlaces, etc., se colgó la página y empezó a querer abrir el mismo sitio sin parar. Cierre a la bestia, claro. Por suerte estaba grabado casi todo y sólo he tenido que repasar y repasar algunas cosas.

Jajaja! Estaba escribiendo la postdata cuando... ¡Se ha ido la luz! Sí, creedlo, que es cierto. Y la conexión a la red desapareció. En fin, que al final no sé cómo saldrá este artículo. A cruzar los dedos.

Ya me vale... Segunda caída de luz y de conexión y el ordenador que no conectaba si con recomendación. Ahora mismo lo intento y que salga lo que el Creador quiera.

El ventarrón que tenemos por aquí es terrible. Y esta mañana nevaba. Brrrrr, qué frío.

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jueves, 13 de agosto de 2009

Flandes cumple 3 años


Grabado ofrecido por Portalhistoria


Tres años... Quién lo hubiera imaginado. Si cuando colgué aquella primera y escueta entrada, el 13 de agosto de 2006, para inaugurar mi Flandes particular me hubieran dicho que tres años después estaría aquí celebrando el tercer aniversario, me lo habría tomado a risa.

Pero, contra todo pronóstico (por mi parte al menos), aquí estoy; mejor dicho, estamos, porque sin vuestras visitas, vuestros comentarios, vuestro interés por lo que pongo en éste, mi sitio y vuestro sitio, supongo que habría dejado de actualizar con las noticias que saltan a la red sobre los temas que se tratan aquí, principalmente sobre esas series que cuentan con tantos seguidores y que he tenido la suerte de traducir durante muchos años. Y ya sabemos lo que ocurre con un cuerpo vivo cuando no se lo alimenta.

Sin renovación cualquier cosa muere, y Flandes (o quien lo representa y lo que representa aquí), habría pasado al olvido; vamos, como la historia misma. En cualquier caso, Flandes es un campo de batalla difícil, y que después de tres años siga resistiendo no significa que cualquier día, sin previo aviso, el sol se ponga y haya que bajar el telón. Mientras tanto, celebremos el aniversario y las -a esta hora- cerca de 31.100 visitas que el contador indica; sin contabilizar las mías, ¿eh?, que tuve buen cuidado en meter esa opción para echar vistazos cuando me apeteciera sin engrosar el número con mis entradas.

Y como la idea por la que en su momento bauticé el sitio con el nombre de Flandes me sigue pareciendo muy válida, copiaré al final del artículo la frase por la que tomé esa decisión; fue en mi segunda entrada, un pelín más extensa pero todavía tímida, donde aparece. Qué tiempos, cuando me encogía y me quedaba rígida frente a la pantalla y ante esas “cosas raras” con las que se iban creando artículos, y opciones, y variantes en la pantalla de entrada... Todo lo relacionado con la informática me ha creado ansiedad, siempre, posiblemente por mi desconocimiento -más allá del procesador de texto y alguna función de las que ofrecen los programas de un ordenador- de este mundo informático que a veces, para mí, es más fantástico y tiene más magia que las historias que traduzco.

Ahora me doy cuenta de que en estos tres años le he perdido el miedo... un poquito. Sobre todo después de aquel desastre a primeros de marzo de este año, cuando me desaparecieron muchos, muchísimos artículos publicados. Pero esa contrariedad se superó también. En estos tres años ha habido un poco de todo: alegrías, tristezas, rebotes, disgustos, hartura, ganas de tirar la toalla, ánimos renovados para proseguir... Flandes: Como la vida misma (repetimos.)

Por todas esas cosas, he querido comentar hoy que cumplo tres añitos en la red de redes. Gracias a todos los que habéis entrado, a los que me habéis hecho algún comentario (positivo o negativo), a los que me habéis apoyado y animado a seguir adelante con esto, y a los que me ayudasteis y me ayudáis con los problemillas y problemas gordos con que me topo, ya sean técnicos o por falta de tiempo. Como he dicho en varias ocasiones, Flandes no sería Flandes sin todos vosotros. Gracias.

Aquí tenéis esa frase de la que hablaba al principio; como explicaba en mi segunda entradita, es de otro soldado de los Tercios: César Ayala.

El traductor es como un soldado de los tercios de Flandes. Está solo, cuenta con pocos aliados y se mueve en un entorno que le es netamente hostil. Y sabe que no se va a hacer rico con esto. Pero sigue haciéndolo porque en el fondo, todos somos MUY gilipollas.


¡Un saludo a todos!

PD Si alguien entra buscando el artículo relacionado con el adelanto de una semana en la salida de tGS, bajad un poquito, que sigue ahí, a continuación; pero no quería dejar pasar esta fecha porque me hace mucha iluuuu :)

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viernes, 20 de marzo de 2009

Reír por no llorar


¿Moral? ¡Velaí, mujer! Más que el Alcoyano, oye...
(Qué bueno eres, Forges)

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viernes, 6 de marzo de 2009

Desastre

13/03/09

Creo que con esta "actualización" pongo punto final a una entrada que ojalá no hubiera tenido que hacer nunca. Pero las cosas son como son y, aparte de las muchas horas de trabajo empleadas en buscar, recuperar, editar, comprobar y publicar, el desastre no fue tanto como temí al principio.

Están reinsertadas todas las entradas que desaparecieron y todas (creo) las actualizaciones que hice en algunos de los artículos. De lo que no estoy segura es de haber recobrado la totalidad de los comentarios que escribisteis y escribí en su momento en muchas de esas veintitantas entradas. Y es que varias, alrededor de unas siete u ocho, me ha sido imposible localizarlas en la memoria caché de Google y he tenido que recurrir (y gracias que contaba con eso) a los e-mail en los que me llega el aviso de la publicación de un artículo nuevo, porque de otro modo... Si así ha sido muy, muy, muy laborioso, sin tener esos archivos habría sido, me temo, de todo punto imposible.

En fin, que bien está lo que bien acaba. Esta combatiente de los tercios, agotada y con necesidad de unos días de descanso (físico y mental porque ha habido momentos en los que me habría echado a llorar, en serio) se despide de vosotros hasta el próximo artículo.

Ahora, a olvidar estos malos ratos y a cruzar los dedos, que nunca está de más esperar que la suerte nos sonría :)

¡Y gracias a todos por vuestros mensajes para animarme!

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09/03/09

Bien, pues, ya tenemos recuperados enero y febrero (seis artículos). Sólo faltan diciembre, noviembre, octubre, septiembre y parte de agosto; dieciséis artículos de nada. Genial. El que no se consuela es porque no quiere ¿verdad?

Con suerte, de aquí a quince días el blog vuelve a ser (casi) lo que era antes.

Un saludo a todos

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06/03/09

Algo ha ocurrido en el blog que me han desaparecido las entradas publicadas desde el 24-08-08 hasta la que puse hoy, es decir las correspondientes a más seis meses.

Voy a intentar recuperarlas de alguna forma, pero si es imposible... Tendré que conformarme con llorar por las horas dedicadas, el trabajo perdido y, sobre todo, la información que se ha esfumado en un visto y no visto.

Saludos

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07.03.09

Ya he consultado en los foros de ayuda de Blogger. De todos modos, si no me ofrecen una solución de esas maravillosas de pinchar en el botoncito milagroso que hace reaparecer de golpe lo que falta, creo que he encontrado la forma (lentísima y muy laboriosa) de recuperar gran parte de lo que ha desaparecido, ya que no todo. Cruzaré los dedos (incluidos los de los pies) para que haya suerte.

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07-03-09, 19:45

No ha habido suerte y no hay back up. Así que seguiré las recomendaciones que me han dado; buscar en Internet las entradas por los títulos, una por una, abrirlas en caché y... Hacer todo de nuevo, salvo copiar y pegar el texto del artículo, pero enlaces, subir fotos, videos, etc. hay que repetirlo todo. Y en cuanto a los comentarios vuestros, pues como veréis por la única entrada que he recuperado de momento, Graceling, no ha habido otra solución que copiarlos todos y publicarlos yo misma en un único comentario. Lo siento, pero la memoria de Blogger los ve como moderados ya y no me deja que los publique de nuevo desde el aviso por e-mail.

Por si fuera poco, algo raro está pasando. El blog va más lento que el caballo del malo y, cosa curiosa, en cierto momento que he entrado por Firefox, cuando al fin lo conseguí no veía la parte superior del blog, sino un letrerito de color azul fósforillo precioso donde se leía: "has marcado este blog como contenido de dudosa reputación". Y también se veía a medias un mensaje sms de alguien que indicaba a otra persona que echara un vistazo al blog de Mila López Díaz-Guerra. Creo que no tengo habilitada esa opción de enviar cosas por sms, pero con lo que ha ocurrido en las últimas 24 horas ya me creo cualquier cosa.

Voy a intentar hacer una especie de back up porque todo puede ser que en cualquier momento este pobre Flandes se vaya al infierno. Y mi trabajo de dos años y medio en él, también. C'est la vie, que dicen los franceses. No pongo lo que diría Mat porque entonces tendrían motivo para ese "contenido de dudosa reputación". O al menos, sería muy, muy, muy malsonante.

Saludos, chicos

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martes, 10 de junio de 2008

Matilde Horne

Actualización: a continuación de la noticia

Matilde Horne, la traductora de -entre otros muchos libros y muchos otros grandes autores- el segundo y el tercer volumen de El Señor de los Anillos, ha fallecido hoy en la residencia donde pasó los últimos años. He leído en algunas reseñas que tenía 94 años.

Es curioso que apareciera en un periódico de tirada nacional a principios del año pasado, pero no por su labor como traductora, sino por lo increíble de su situación económica cuando la obra de Tolkien estaba dando muchos dividendos a productoras cinematográficas y editoriales. Afortunadamente, a través de ACEtt, una asociación de traductores, el caso acabó por solucionarse pocos meses después.

No ha podido disfrutar mucho tiempo de unos derechos que se le reconocieron... tarde.

Desde aquí quiero agradecerle las horas que pasé, hace ya... tantos años, disfrutando en esos mundos que ella, también, con su trabajo, ha dado a conocer a muchísima gente.

Un día triste hoy, sí. Otro más...

Descanse en paz.
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Hoy, 20-06-08, en el periódico El País, Andrés Ehrenhaus ha escrito un obituario donde veréis datos sobre ella y sobre su extenso trabajo como traductora. El enlace a la noticia es:

Matilde Horne - traductora de "El Señor de los Anillos"


Copio el primer párrafo de la reseña y os recomiendo que pinchéis el enlace y la leáis entera:

Matilde Horne encarnaba el paradigma del traductor literario: honesta, rigurosa, inquieta, prolífica e... invisible. Su nombre es tan legendario para muchos lectores como desconocida su persona. Se la recordará sobre todo como la traductora de una parte importante de la trilogía de El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien, pero Matilde fue, en el panorama de las letras traducidas, mucho más. Contaba con más de 70 títulos, casi todos ellos de primerísimo rango, y no dejó de traducir hasta que la vista la traicionó. El martes 10 de junio moría, lúcida hasta el fin, en la residencia de Cas Serres, en Santa Eulalia (Ibiza) a los 94 años.


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lunes, 3 de marzo de 2008

Es lo mismo... Casi, casi

En la sección ‘Domingo’ (Lectura) de El País de ayer, salió un reportaje titulado Es lo mismo, ¿o no? sobre la publicación del libro Decir lo mismo, de Umberto Eco, que trata sobre su experiencia como traductor, así como su experiencia como autor traducido a muchos idiomas.

Es un artículo extenso, pero con cosas muy interesantes y como estoy bastante apurada ya con fecha de entrega del libro que tengo entre manos ahora (¡cómo no!) me limitaré a reseñar alguna que otra frase que me ha hecho sonreír. Se ve que estos días necesito precisamente eso. O debería decir que lo necesito más que cualquier otro día. Sonreír es importantísimo, mejor a diario y mejor aún varias veces al día. La sonrisa nos hace humanos. En el mejor sentido de la palabra.

Y comenta el señor Eco, entre otras muchas cosas:

"Supongamos que en una novela inglesa un personaje dice It's raining cats and dogs. Sería un simple el traductor que, pensando que está diciendo lo mismo, lo tradujera literalmente como Llueve perros y gatos, y no como Llueve a cántaros o Caen chuzos de punta. Ahora bien, ¿qué pasaría si se tratara de una novela de ciencia ficción, escrita por un adepto de las denominadas ciencias "fortianas", que relatara que, de verdad, llueven perros y gatos? Se traduciría literalmente, de acuerdo. ¿Y si el personaje estuviera yendo a ver al doctor Freud para contarle que sufre una curiosa obsesión por perros y gatos, por los que se siente amenazado incluso cuando llueve? Seguiría traduciéndose literalmente, pero se perdería el matiz de que el Hombre de los Gatos también está obsesionado por las expresiones idiomáticas. ¿Y si en otra novela el que dice que están lloviendo perros y gatos fuera un estudiante de inglés de la academia Berlitz que no consigue sustraerse a la tentación de adornar su discurso con deplorables anglicismos? Si hubiera que traducirlo literalmente, en este caso al inglés, el lector profano no entendería que se está usando un anglicismo. ¿Cómo se vertería esa pose anglicanizante? ¿Debería cambiársele la nacionalidad al personaje y hacer que se convirtiera en un inglés con poses italianizantes?, ¿o en un obrero de Londres que ostenta sin éxito un acento de Oxford? Sería una licencia insoportable. ¿Y si It's raining cats and dogs lo dijera, en inglés, un personaje de una novela francesa?, ¿cómo se traduciría al inglés?

Ven ustedes lo difícil que es decir qué es lo que un texto quiere transmitir, y cómo transmitirlo.”

O esto otro:

“Supongamos que en un texto norteamericano alguien le diga a otro You're just pulling my leg. El traductor no lo vertería con Me estás tirando sólo la pierna, y ni siquiera con Me estás tomando sólo la pierna, sino con Tú me estás tomando el pelo o incluso con Te estás quedando conmigo. Si se tradujera la expresión literalmente, una expresión tan poco corriente en la lengua de llegada dejaría suponer que el personaje (y con él, el autor) está inventado una osada figura retórica, lo cual no es cierto, visto que el personaje usa algo que en su lengua es una frase hecha. Si sustituimos la pierna con el pelo, en cambio, ponemos al lector de la lengua de llegada en la misma situación en la que el texto quería que se encontrara el lector inglés. He aquí por qué una aparente infidelidad (no se traduce a la letra) se manifiesta al final como un acto de fidelidad. Lo cual es un poco como repetir con san Jerónimo, patrón de los traductores, que al traducir no hay que verbum e verbo sed sensum exprimere de sensu (aunque veremos cómo también esta afirmación puede generar muchas ambigüedades).”

Y acaba diciendo:

“Así pues, traducir quiere decir entender tanto el sistema interno de una lengua como la estructura de un texto determinado en esa lengua, y construir un duplicado del sistema textual que, según una determinada descripción, pueda producir efectos análogos en el lector, ya sea en el plano semántico y sintáctico o en el estilístico, métrico, fonosimbólico, así como en lo que concierne a los efectos pasionales a los que el texto fuente tendía. "Según una determinada descripción", significa que toda traducción presenta unos márgenes de infidelidad con respecto a un núcleo de presunta fidelidad, pero la decisión sobre la posición del núcleo y la amplitud de los márgenes depende de las finalidades que se plantea el traductor.”

El señor Eco aclara que no es un libro de teoría de la traducción, ya que parte de sus experiencias personales, pero creo que tendré que echarle un vistazo.

También aparecía en un recuadro el comentario de la traductora de Decir casi lo mismo, Elena Lozano Miralles. Habla de las dificultades de este trabajo, de las inquietudes cuando te enfrentas a una traducción y (con razón) de la suerte de tener El autor con el que todos los traductores sueñan.

Creo que la ilustración que acompañaba el artículo es de Fernando Vicente. La idea de ese ‘espejo’ que refleja en otro idioma el texto de un libro escrito en inglés me parece un gran acierto.

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jueves, 14 de junio de 2007

Resuelto el caso de Matilde

Con gran alegría leo que por fin se ha regularizado la situación de Matilde con Planeta y, al parecer, con final feliz para ella.

Visitando el blog (o la bitácora, como queráis) de un colega vi que comentaba que este tema se había solucionado y remitía, para más información, a la nota publicada por la asociación de traductores ACEtt Situación contractual de Matilde Horne así como a un artículo aparecido en El País. Como no he podido acceder a este último, busqué (y hallé) una cita de dicho artículo en la página de Los Espejos, que me he permitido copiar aquí; os pongo también el enlace a la noticia en sus foros Artículos sobre traductores y Matilde Horne :

Extracto sacado de El País

La traductora resuelve el pleito

El pasado mes de marzo la editorial Planeta y la traductora argentina Matilde Horne, que tradujo un total de 41 libros para uno de los sellos del grupo, llegaron a un acuerdo para regularizar la situación de Horne, de 92 años.

El acuerdo salda la deuda pendiente con Horne, que no había recibido dinero alguno de los derechos de autor por las traducciones que Planeta había explotado entre 2001 y 2006 -el grupo compró Minotauro, editora de toda la bibliografía de Tolkien, en 2001- y regulariza los contratos, hasta ahora inexistentes, de las traducciones publicadas por Planeta o uno de sus sellos. Desde el 1 de enero de 2007 en adelante, a Horne se le liquidará semestralmente el porcentaje de derechos que genere las ventas de las obras que tradujo para Minotauro.

Matilde Horne tradujo obras de Ray Bradbury, Ursula K. Le Guin, Stanislav Lem, Angela Carter, Doris Lessing y otros grandes autores, además de la segunda y tercera entrega de la saga de El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien junto a Luis Doménech. "Las partes están contentas y el acuerdo responde a la voluntad de la editorial de regularizar los contratos de todos sus traductores", asegura el traductor Andrés Ehrenhaus, vicepresidente de la Sección Autónoma de Traductores de Libros de la Asociación Colegial de Escritores de España (Acett) y que ha actuado como intermediario entre Planeta y la traductora. El único hecho que ensombrece ésta y, en general, todas las negociaciones entre traductor y editor es, según Ehrenhaus, la falta de transparencia en los métodos de control de las tiradas. "Siempre tenemos que aceptar las cifras que nos proponen las editoriales, no hay ningún organismo que garantiza su fiabilidad y, por tanto, el traductor se encuentra totalmente indefenso, ¿qué podemos hacer, contratar un detective?".

La comunidad traductora se muestra satisfecha por el acuerdo pero lamenta que todavía queden tantas matildes en situación irregular.

Huelga decir la satisfacción que me produce esta noticia. Por Matilde y por el colectivo de los traductores en general. Confiemos en que todos podamos celebrar que hemos llegado también al mejor arreglo posible con ésta y con cualquier otra editorial con la que colaboremos para regularizar situaciones que parecen anacrónicas. Tampoco creo que sea pedir mucho que se reconozcan nuestros derechos.

Enhorabuena a Maltilde y felicitar a la ACEtt y a todos aquellos que han colaborado para llevar a buen puerto este asunto.

Un saludo


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domingo, 7 de enero de 2007

Ninguneo a los traductores

Ayer, día de los Reyes Magos, saltó una noticia en un periódico de la que se hicieron eco páginas y blogs en los que se habla de temas relacionados con el mundo editorial, en especial con lo que se publica de fantasía, ciencia-ficción, terror, etc. Esa noticia me dejó un regusto tan amargo en la boca desde por la mañana que ni el roscón consiguió borrarlo. Como pasaba con alguna medicina que las madres se empeñaban en darnos de pequeños y que eran tan desagradables que sólo imaginarlo te daba repelús, el sabor de la “cucharada de ricino” de esta noticia no se quita así como así, además de que te vuelve a la boca muchas veces a lo largo del día. O de los días, que ahora mismo, mientras escribo esto, lo estoy paladeando otra vez.

Además del artículo sobre la situación de los traductores y sus emolumentos en distintos países —un inciso para aclararos que esa tarifa de “traductor B” que se indica en el artículo nunca se ha reflejado en mis facturas y no conozco a nadie que la cobre, por no hablar de la del “traductor A”, así que si alguno de vosotros acariciaba la idea de dedicarse a esto y no he sabido explicar con claridad de qué va la película en otras entradas, ahora quizá lo entienda mejor—.

Además de ese artículo, decía, que es muy esclarecedor para quien no esté metido en este mundillo, también aparecía una entrevista a la traductora de los volúmenes 2 y 3 de El Señor de los Anillos, Matilde Horne, que pasa los años que le quedan de vida en una residencia de ancianos (tiene 91 actualmente). Esta señora no se ha beneficiado del gran éxito de ventas que han sido —sobre todo ahora, pero también a lo largo de muchos años— dichos libros, así como otros que tradujo para la misma editorial aquí en España (supongo que hubo otras editoriales), algunos de ellos de grandes autores de estos géneros, como son Ursula K. LeGuin o Stanislaw Lem, por ejemplo.

No es necesario extenderse en la noticia; con decir que la suma que ha cobrado por sus derechos de traducción ha sido de 6000 euros por un finiquito, sobra todo lo demás. Y por lo que conozco sobre el tema yo diría que si cobró ese finiquito fue, precisamente, porque sus contratos eran verbales, como por lo visto eran muchas de las cosas en aquellos tiempos en los que tradujo El Señor de los Anillos. Estoy convencida de que de haber firmado algún contrato de traducción, ni siquiera habría recibido esa cantidad. Sé de lo que hablo.

Es muy triste leer en esa entrevista que:

A pesar de que ha estado enredada en la madeja de las lenguas hasta los 86 años, cuando sus ojos gastados dijeron basta, ya no sabe si lo echa de menos, ni siquiera si ha merecido la pena.

Ni siquiera si ha merecido la pena. ¿Puede haber algo más triste que alguien dedicado toda una vida a un trabajo se pregunte al final si ha merecido la pena lo que ha hecho? Porque, amigos, vuelvo a recalcar que quienes nos dedicamos a la traducción (no los que lo hacen durante una temporada —o durante un libro— para salir de un apuro económico o mientras aparece el trabajo que busca, acorde con su profesión), no lo haríamos para ganarnos la vida, que difícilmente podría salir una persona adelante traduciendo libros, sino por el gustillo de plasmar en tu lengua lo que el autor ha plasmado en la suya. E intentar darles todo lo mejor que sabes a los lectores, por supuesto. Y sí, naturalmente porque esas cantidades cobradas ayudan a la economía familiar; pero no la sostendrían.

(Esto, en cuanto a los arcabuzazos “amigos” que causan daños colaterales en los tercios.)

De ahí que después de leer esta noticia y cuando he visto una crítica a la traducción hecha por Doña Matilde Horne, me haya sentido indignada. No digo (ni soy quién para decirlo) que sea perfecta, pero me parece una traducción muy digna. El primer volumen lo tradujo Luis Domènech, y en los créditos del segundo y del tercero también aparece su nombre, junto con el de Matilde, como traductor. Imagino que colaboraría para esclarecer las dudas que le surgieran a ella. Pero sólo es una suposición. Lo que me molesta es constatar una y otra vez la facilidad con la que se critica el trabajo de otra persona. La mayoría de las veces por desconocimiento; incluso, lo que es peor, por ignorancia.

En la edición que tengo yo, se indica en la solapa interior trasera de la sobrecubierta que:

La traducción y adaptación de los nombres de personas y de sitios fue llevada a cabo de acuerdo con las instrucciones del autor (v.Guide to the Names in The Lord of the Rings), y la colaboración del profesor C.Talbot D’Alessandro, de la Universidad de Oxford.

Digo yo que no se habrían tomado esas molestias si hubiesen querido hacer una traducción “floja”.

Como veréis, sabía muy bien lo que hacía cuando titulé mi blog con parte de la frase del Tercio de Flandes. Con lo de ayer se demuestra otra vez que el traductor está sólo, que además de los arcabuzazos y cañonazos que le llegan del frente también le caen desde la retaguardia los golpes, que como con esos tercios, el rey y la corte se desentienden de nosotros y sólo nos utilizan para sacarles las castañas del fuego, aunque los dineros sean mezquinos y a veces ni siquiera te lleguen y la faltriquera la tengamos por dentro con telarañas. (Ahora que hay mucha gente leyendo los libros de Alatriste, sabrán a qué me refiero.)

Lo peor, y de eso yo no tenía certidumbre, sólo indicios, es que también tenemos enemigos entre nosotros mismos –o quizá sea por parte de los que se meten entre nuestras filas durante una campaña- pero lo cierto es que el tema de las “subastas” ha conseguido que se me lleven los demonios. La habría emprendido a improperios, voto a tales y demás lindezas con aquellos que minan túneles y te ponen explosivos bajo los pies (y los suyos, que los muy necios no se dan cuenta de que hacen el caldo gordo a quien no deben) al ofertar a la baja el precio de la tarifa por traducir.

De esta, señoras y señores, nos vemos con grilletes al tobillo y tirando de remo en galeras.

Al menos quiero darme la satisfacción de gritar mi rabia en el desierto, que no sirve de mucho, más bien de nada, pero... ¡Qué a gusto se queda uno!

Os pongo dos enlaces, uno a la página de Los Espejos y otro a un blog, donde aparecen citados fragmentos del artículo y de la entrevista, así como los enlaces a los medios donde se han publicado.

Artículos sobre los traductores

El crepúsculos de Matilde Horne

Un saludo a todos

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miércoles, 4 de octubre de 2006

A mi manera - El proceso de traducción de un libro (2)

Me he retrasado con la segunda parte y pido disculpas por ello, pero ya encontré ese hueco libre que no he tenido estos días, de modo que, recordando a Fray Luis de León y confiando en que no le moleste que tome prestada su frase temporalmente (se le cayó hace un ratito y no se dió cuenta; se la devolveré en cuanto le vea)

Decíamos ayer...

Seguimos con el caso que en la entrada anterior adelanté que iba a contaros. Procuraré no desvelar datos de algún libro en favor de los que no los han leído todos. Tendré que ser ambigua, como Mister RAFO, pero creo que es posible hacerlo sin revelar gran cosa de la historia. Sucede que uno de los Renegados está llevando a cabo un trabajo que se le ha encomendado y lo interrumpen para que acuda a la llamada de otro personaje. (Caramba, qué difícil es explicar lo mejor posible una escena sin “espoilear”.)

De camino (o de vuelta, ya no recuerdo bien) a la cita, el Renegado va pensando lo mucho que le molesta que le interrumpan su “trabajo” y el hilo del pensamiento concluye con la idea de que no le ha gustado nada que lo apartaran de su (en inglés) “charge” para ocuparse de otra cosa. Hay términos que tienen una traducción difícil de un idioma a otro y éste es uno de ellos. Ese “charge” es una persona, no un cargo que estuviera desempeñando, como creo recordar que apuntaba un lector en unos foros cuando “saltó la liebre”. Por ejemplo, el “charge” de un profesor sería un alumno; de un tutor, aquel que está bajo su tutela; de un médico, su paciente.

En este caso, por la profesión que el Renegado había ejercido en la Era de Leyenda, relacionada con el cuidado de la salud de la gente -y que en ese momento está ejerciendo de un modo muy peculiar- me pareció una buena solución traducirlo por “su paciente” al creer que se refería a la persona a la que estaba tratando cuando recibe la orden de acudir a la cita. Pues no. Al cabo de, no recuerdo bien si fueron tres o cuatro libros, saltó la liebre que decía antes. Esa liebre era que el Renegado no se refería a la persona que tenía que dejar de atender para asistir a la reunión, sino a otra que estaba a su cargo cuando recibió la orden de ocuparse del paciente a quien dispensa sus... -¡ejem!- cuidados. Resultó que esa persona en la que piensa como su “charge” no era un “paciente” sino alguien que tenía, más o menos, bajo su tutela (que tampoco es exacto, pero sí lo que más se aproxima a la relación entre el Renegado y el personaje en cuestión.) Así de complejo puede ser decidirse por una u otra acepción de un término a la hora de traducirlo. Y si no tiene repercusión en la historia, hay que dar las gracias mientras suspiras con alivio, pero como sí influya... Échate a temblar.

Otras dudas que se me plantean procuro solucionarlas con una consulta a la editorial, al tiempo que expongo las posibles soluciones que se me ocurren. Normalmente me atengo a lo que se propone desde la editorial, salvo si por algún motivo de la historia en general o del libro en particular pudieran surgir contradicciones o cosas chocantes. En ese caso, expongo mis razones por las que no considero conveniente la solución que proponen ellos. Al final se llega a un entente.

Hay también alguno que otro caso especial, como fue el de un gazapo de fechas en el original (de otra serie) que se transmitió a la editorial americana y la respuesta fue que se tradujera como estaba, que ya se corregiría en “próximas ediciones.” Daría risa -considerando cuántas reediciones suelen hacerse aquí de libros de fantasía- si no fuera porque piensas en los lectores.

Cuando saltan gazapos (casi siempre levantados por lectores, que he de decir que tenéis una memoria envidiable y una capacidad sorprendente para relacionar algo ocurrido en tal libro con otra cosa que sucede en tal otro) y con suerte se hacen reediciones, entonces se aprovecha y, al menos yo, transmito todos los apuntes y anotaciones que he recopilado a la editorial para que se rectifiquen errores.

Algunas erratas se producen al incorporar los cambios señalados por el corrector de estilo. Recuerdo un caso que ahora, con la distancia de los años transcurridos, me hace gracia, pero en su momento me llevé un buen berrinche. Coloquialmente, me pillé un rebote de mucho cuidado. Fue en un libro que tenía como protagonista a Tasslehoff Burrfoot. Al parecer, al corrector no debió de gustarle la frase “Tas echó a correr hacia el árbol” y quiso cambiarla -imagino- por “Tas corrió al árbol.” Al incorporar el cambio, alguien no entendió bien la corrección y lo que salió publicado fue: “Tas se corrió al árbol.” Grotesco. Lo más divertido fue la conversación que sostuve con la persona responsable en la editorial y la frase indignada que solté (aunque no voy a reproducirla aquí para evitar palabras malsonantes), que le provocó una carcajada, sobre la integridad de cierto apéndice corporal del pobre Tas tras su “encuentro abrasivo” con la corteza del árbol. La risa se me contagió al comprender lo chusco de la frase y se me pasó el mal humor.

Luego están las erratas que no son tal, como aquel caso de un lector que protestó por los “numerosos errores” que tenía la edición nueva de La Rueda. Un ejemplo que ponía era que algo ocurría “inopinadamente” cuando nadie había opinado nada. A veces no caer en cosas así es tan sencillo como consultar el diccionario si hay algo que te choca, antes de enfadarte sin motivo.

Me he dispersado, me he desviado el hilo principal, mecachis. (Vale, aquí habría quedado genial una de las exclamaciones habituales de Mat, pero... Guardemos las formas.) Prosigamos.

Mi jornada laboral comienza, como he dicho antes, alrededor de las nueve de la mañana, con el libro en el atril y el Oxford al lado, varios iconos en la barra de herramientas de las conexiones, enciclopedias y DRAE, y cuatro de documentos Word: uno de la traducción, otro con la lista de nuevos términos que voy confeccionando, el tercero con la nomenclatura general al que voy agregando lo nuevo que sale y por último, un cuarto en el que anoto las incidencias que surgen en el libro conforme aparecen.

Las incidencias son ciertos detalles sobre decisiones tomadas por mí misma o junto con la editorial respecto a la traducción de algún término, frase, escena o cosas que me han extrañado en el original porque no concuerdan con datos aparecidos con anterioridad (cosa que ocurre principalmente en Dragonlance) y, en resumen, todo aquello que se sale de lo habitual para que lo tengan en cuenta a la hora de concretar el texto definitivo en las últimas galeradas. Quizás algún día, si estoy de humor e inspirada, pondré una entrada con algunos ejemplos. Podría resultar hasta divertido. Una vez que todas las herramientas están preparadas, saludo a los personajes de la obra que tengo entre manos (mantener buenas relaciones con ellos facilita mucho las cosas), pongo algún CD de música suave que no exija mi atención, sólo que me sirva de compañía, y me lanzo a la aventura del día.

Unas tres horas después, hago un alto a media mañana y mientras me tomo un cafetito a veces echo un vistazo a las páginas de aficionados para ver qué vientos soplan. Tras otro par de horas de trabajo llega la parada para comer, con un descanso de hora y media, más o menos, y vuelta a la faena durante toda la tarde hasta las siete y media, las ocho o más, dependiendo de cómo se haya presentado la traducción ese día o si yo he estado más o menos lúcida. O espesa.

Como he dicho antes, el sábado dedico un buen rato a hacer una lectura de lo que he traducido esa semana o a los “flecos” que me he dejado sin traducir los cinco días anteriores. Hay veces que casi ardo en deseos de que llegue el lunes para reanudar el horario normal y trabajar cuando todo el mundo trabaja, en vez de sentirme un bicho raro que se machaca, inmisericorde y por propia voluntad, hasta el agotamiento, la irritación y la mala uva, mientras la mayoría de la gente disfruta de su merecido descanso semanal.

Por fin un día llego a la última página del libro y se termina la traducción. Sin pulir, por decirlo de algún modo. Es entonces cuando me dedico durante una o dos semanas en las que “cambio el chip” a leer la traducción como si fuese un lector cualquiera, sin pensar en inglés, porque es así como me doy cuenta de que ciertas frases o palabras que me sonaban bien al traducirlas, ahora resulta que no, que me saltan a los ojos. O por si cazo alguna incongruencia o falta de continuidad en personajes, escenas, etc. O se ha colado algún falso amigo -o falso cognado que, en cualquier caso, es un “cognadzo” de mucho cuidado para los traductores-. (¿A que me disculpáis este chiste fácil?)

Es un poco como hacer la labor del corrector de estilo; sólo “como” ¿eh? Otra labor que me parece muy importante es la revisión del corrector ortotipográfico; éste es un término que he descubierto hace poco. No sabía que se designaba así a la persona que hace (o hacía) la última lectura y que indica los posibles errores tipográficos o algo que no le encaja en el conjunto de la historia. ¿Seguirá existiendo la tercera galerada?

Hago un inciso para comentar que ese término, ortotipográfico, lo leí en "El proceso de publicar II", un artículo de un blog que me tiene encantada, no sólo por los temas que trata sino por el exquisito cuidado con el que está escrito y el uso de un lenguaje esmerado de su autor que es un gozo para los ojos y para la mente. Si sentís curiosidad por el mundillo editorial y los caminos a seguir por un escritor novel, os recomiendo que visitéis el blog Miserias literarias. Si os ocurre como a mí, que entré por curiosidad cuando un amigo me pasó la dirección y disfruté tanto con su lectura que he ido de una entrada a otra hasta que no me quedó nada por leer –incluidas las respuestas del autor a los comentarios de los lectores-, volveréis periódicamente por si hay algo nuevo.

Como decía un par de párrafos atrás, en esa lectura es donde voy incorporando las correcciones definitivas antes de enviar las páginas impresas de la traducción, junto con el soporte en el que va almacenado el texto para que se trabaje en él, así como la lista de nombres nuevos, las incidencias, el libro en inglés y si hay alguna otra nota para la persona responsable de mi apartado en la editorial. Y -¡cómo no!- lo que es importantísimo: la factura.

Os aseguro que después de empaquetarlo todo, protegerlo con cinta adhesiva de embalaje y pasarlo por la ventanilla de la oficina de la mensajería, suelto un gran suspiro y regreso a casa, sonriente. ¿Satisfecha también? Pues sí, reconozco que sí.

Ah, por cierto. Como también he visto a veces críticas sobre los títulos de los libros en castellano, admito mi parte de culpa en ello. Sobre todo en los últimos años, ya que a petición de la editorial también incluyo en la página de inicio, con el título en inglés y el autor, varias sugerencias para el título en castellano. Después es la editorial la que elige una opción o se decide por otra que considera mejor que las que propuse yo.

Ahí termina mi relación con ese libro, salvo alguna consulta desde la editorial si surgen dudas, ya sea en correcciones o en la traducción. Y sólo queda la guinda del pastel: que se publique y la editorial te envíe el ejemplar que te corresponde. Es un momento muy especial cuando lo tienes en las manos. Es algo muy tuyo. El de los libros es un tacto que siempre me resulta muy, muy grato, pero el de ése que has traducido tú... ¡Ay! Tiene algo mágico.

De nuevo llega la espera hasta que suena el teléfono o el aviso de entrada de un correo. Y vuelta a empezar otra vez.

Confío en haber logrado satisfacer la curiosidad de los lectores sobre el proceso de la traducción de un libro. A mi manera, insisto. Sólo es mi método y, como bien dice el refrán, cada maestrillo tiene su librillo.

Saludos y hasta la próxima

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miércoles, 27 de septiembre de 2006

A mi manera - El proceso de traducción de un libro (1)

Un buen día suena el teléfono o llega el aviso de entrada de un correo electrónico y ahí empieza el proceso de traducción de un libro. No hablaré de las otras etapas que componen su publicación hasta que sale hacia los puntos de venta porque son varias y yo sólo las conozco de refilón y por referencias. Mejor dejar esos temas a los entendidos.

En esa llamada o ese correo te hablan de un libro que van a publicar de tal autor, si forma parte de alguna saga o es algo nuevo, la fecha en la que necesitarían tener la traducción hecha y si te interesaría ocuparte de ello.

Antes de continuar, me gustaría hacer un comentario sobre lo que parece ser mi sino en este trabajo. He traducido bastantes libros y sin embargo sólo hay dos trilogías que he empezado y terminado yo; no cuento los cuatro libritos de mancias porque también son temas tratados hasta la saciedad en ese tipo de publicaciones. Esas dos trilogías son La Sombra Carmesí y La Gema Soberana. Asimismo empecé otra serie, pero no la he continuado: Terrarca. Abordé esa trilogía con mucha ilusión; me parecía un proyecto atractivo, distinto del planteamiento habitual en fantasía. Así que, para ser sincera, me llevé un buen chasco cuando no me pasaron el segundo. Parece ser que debido a la fecha programada para su publicación no me lo podían encargar a mí por falta de tiempo, puesto que en ese momento tenía entre manos la traducción de Knife of Dreams. ¡Con lo bien que lo pasé barajando nombres hasta llegar, por ejemplo, a ese “quelodonte”! (Ahora mismo sonrío de oreja a oreja al recordarlo.)

El caso es que siempre he trabajado en series que ya estaban empezadas y ello conlleva -si se quiere hacer un buen trabajo- darse un palizón a leer y a tomar apuntes de lo que hay publicado sobre la serie, como ocurrió con La Rueda; aunque doy por bien empleado el esfuerzo. No quiero acordarme de lo mal que lo pasé cierto verano, en los meses de agosto y septiembre, cuando acepté el encargo de completar el Atlas de Reinos Olvidados que se había quedado a medias porque la persona encargada de traducirlo había caído enferma con algún tipo de dolencia ocular. Imaginaos: montones de libros a mi alrededor, en inglés y en castellano; páginas y páginas de lo traducido; muchas y gigantescas fotocopias de los mapas... Mientras, las personas encargadas de este tema en la editorial habían tomado vacaciones en agosto. Es decir, no podía ponerme en contacto con los responsables para informarles y preguntar qué hacer.

Y es que, antes de acometer la pesada tarea que era la relación de notas en tal libro y tal página donde aparecían esas llamadas en el texto -una tarea pesada, ingrata y lenta, además de larguísima, porque después de comprobar que las indicaciones del original coincidían con la página y el libro señalados, había que repetir el proceso con el libro en castellano y buscar en qué página estaba esa referencia-, cuando me puse a organizar y crear el índice alfabético descubrí con horror que lo que en el mapa general de una región aparecía traducido como “A” en otro mapa local de la zona aparecía como “B” y a veces, en el texto, como “C”. Lo cual significaba que no era sólo (“sólo” entre comillas) cuestión de confeccionar el índice alfabético y la relación de notas, sino también repasar y rehacer el texto y las listas de los mapas. Es decir, peor que empezar de cero con la traducción del atlas. A partir de entonces fue cuando comencé a sacar gran parte de la nomenclatura que tengo de Reinos Olvidados y donde al cotejar los distintos libros me encontré conque, por ejemplo, una misma posada tenía hasta tres traducciones; muy semejantes, sí, pero distintas. El mes de agosto lo empleé en crear la relación de notas y también agrupé las denominaciones que tenían dos o más variantes y las ordené, junto con las demás, en un índice provisional del que posteriormente desecharía las que decidiera la editorial. Cuando en septiembre hablé con ellos me dieron luz verde para continuar lo que había hecho durante el mes anterior, así como repasar y corregir todo el texto.

En fin, que éste es otro ejemplo de esa soledad de la que hablo cuando te dedicas a traducir, cuando estás sola con el libro y son tu voluntad, tu resolución y tus ganas de hacer las cosas lo mejor posible las que te ayudan a tirar adelante. Aunque se echa de menos ese contacto directo con el autor y cambiar impresiones con él. Claro que, en este caso, de poco habría servido hablar con Karen Wynn Fonstad, pero lo ocurrido con el atlas no suele ser el caso.

Por otro lado, cuando empecé a colaborar con la editorial recordaba detalles de situaciones, nombres y libros en los que ocurría tal o cual cosa en Dragonlance sin recurrir a listas ni apuntes, simplemente de memoria, porque había leído recientemente las dos trilogías principales. Sin embargo, a medida que el número de libros iba en aumento me puse a confeccionar un listado de términos -por orden alfabético en inglés- que abarcaba nombres de personajes, grupos, fiestas, fechas, accidentes geográficos, frases, etc.

A partir de entonces, cada libro que he traducido ha llegado a la editorial con su lista correspondiente de los términos nuevos que he encontrado en él. Para mi uso personal, las entradas nuevas las voy incorporado a sus listados generales correspondientes, unos archivos de consulta que me han ayudado muchísimo para no incurrir en errores de traducir algo que ya tenía traducción o que no era como lo recordaba.

Todas esas nomenclaturas generales de términos que he recopilado yo, ya sean de Dragonlance, de Reinos Olvidados, de La Rueda del Tiempo, etc. obran en poder de la editorial desde hace bastante tiempo, cuando se las envié en respuesta a su petición. Sin embargo, como de Reinos apenas he hecho nada a excepción de varios libros del elfo oscuro, y tanto de esta serie como de la Dragonlance se han publicado muchos más que están traducidos por diferentes personas, a día de hoy no tengo actualizados esos listados; aparte de los términos que he incorporado de los que he traducido yo. Por otro lado, salvo algún caso que me consta que sí se ha hecho, tampoco sé si las personas que se han ocupado de dichas traducciones han confeccionado listas con los nombres, los lugares, etc. que han ido apareciendo en los libros; ni siquiera sé si han utilizado las que envié yo.

No penséis –me dirijo a los seguidores de Dragonlance- que los errores que “cazáis” en los libros se deben a una falta de coordinación en el proceso de traducción, que también puede ser el caso, no digo lo contrario. Pero no todos, de eso estoy segura. Lo comento porque me he topado con fallos que clamaban al cielo en libros originales. De esos, los que se han podido se han corregido en la edición en castellano.

Bien, sigamos con el tema que nos ocupa. Por lo general y a menos que estés muy apurado de tiempo con otro trabajo, aceptas el encargo, naturalmente. Ahora toca esperar que llegue el envío del libro original y las dos copias del contrato, en el que se especifican detalles como plazo de entrega, compromisos que se adquieren, remuneración estipulada, etc. etc. Estampas la huella del pulgar en la hoja de alistamiento para otra campaña en Flandes, preparas el equipo de batalla y te pones en marcha.

Llegados a este punto, si poner en práctica este tipo de actividad ya es de por sí una tarea muy personal, el planteamiento de cada cual para encarar el recorrido, desde que suena el pistoletazo de salida -¿o debería decir el arcabuzazo?- hasta que se llega a la línea de meta, a buen seguro tiene casi tantas tácticas como traductores hay, de modo que explicaré el sistema que sigo yo.

En primer lugar, echo cuentas para saber el número de páginas diarias que habré de traducir con el sencillo cálculo de dividir las que tiene el libro entre los días hábiles que hay hasta el plazo de entrega; de los días hábiles hasta la fecha señalada en el contrato, y dependiendo de la extensión del libro, reservo entre una y dos semanas al final para hacer el último repaso. Como siguiente paso, si no dispongo de mucho tiempo -que es lo más común- y antes de iniciar la traducción, hago una lectura rápida (fragmentos de capítulos) para tener una idea global del contenido del libro.

Cumplir la tarea diaria marcada es muy importante para mi sistema, ya que por costumbre hago un primer repaso de las páginas traducidas esa semana durante el sábado y a veces un rato del domingo. Lo del domingo se debe a que si algún día no hago todo lo que tenía programado, esos “flecos sueltos” quedan pendientes para el fin de semana. Es lo que tiene trabajar por cuenta propia; cuando se es responsable, no hay peor jefe que uno mismo.

A las nueve me siento delante del ordenador, compruebo si hay correo y empiezo a abrir pantallas con diccionarios de consulta, como el DRAE -para comprobar que no utilizo un término con un sentido que la Real Academia no admite o que ni siquiera está reflejado en sus páginas; sobre esto haré un comentario más adelante- o uno de sinónimos y antónimos para no caer en la reiteración; o alguno “online” de inglés, al que recurro cuando no encuentro en mi “Libro Gordo de Petete” alguna palabra que me es desconocida o que tengo dudas sobre cuál sería la mejor acepción en ese contexto; principalmente sirve para aclararte el concepto cuando ignoras el significado de esa palabra, claro, pero no para encontrar su equivalente en castellano. Asimismo, me he acostumbrado a tener abiertas las páginas de Wikipedia y de Google para consultas y búsquedas.

Por cierto, el “Libro Gordo de Petete” es mi diccionario inglés-español Oxford, que debe de pesar un quintal… Ejem, sí, vale, exagero. Pero os aseguro que levantarlo a pulso es un ejercicio fabuloso para desarrollar los bíceps.

Respecto al significado de un término no admitido por la Real Academia, os contaré algo curioso. Al releer lo que había explicado sobre mi trabajo en la entrevista para Los Espejos de la Rueda, he descubierto que una cosa ha quedado obsoleta. Entonces comentaba que la traducción de “ignore him” por “ignóralo” era incorrecta, porque esa acepción no la admitía la Real Academia. De hecho, en mi edición (la vigésima segunda) del DRAE se lee:

ignorar: No saber algo, o no tener noticia de ello.

Sin embargo, en la edición vigésima tercera ya aparece:

ignorar: 1 No saber algo, o no tener noticia de ello. 2 No hacer caso de algo o de alguien.

Ya se ha admitido ese significado. Sin embargo yo prefiero seguir traduciendo “ignore” en ese contexto como “hacer caso omiso de...” y si es más coloquial “pasar de...” Manías, sí, pero es que me sigue sonando mal.

Me ocurrió otra anécdota con el DRAE y los correctores de estilo a costa de la palabra “garañón” que había aplicado a un caballo, no recuerdo en qué libro, pero fue uno de los primeros. Lo cambiaron en la corrección y cuando pregunté el porqué me explicaron que esa voz se utilizaba para los asnos y los camellos, pero que era un término desusado para el caballo semental que sólo se usaba en algunos países de América Central y del Sur. Actualmente, en la vigésima tercera edición del diccionario de la Real Academia se lee: “garañón. 1 asno, caballo o camello semental.” Es decir, que debe de haber dejado de estar en desuso. Sin embargo, por costumbre, todavía utilizo la voz “semental” como antes. Por cierto, que la segunda entrada actual de “garañón” es: 2. hombre sexualmente muy potente. Otra acepción aceptada por la Real Academia que antes no aparecía. La cuarta de entonces y tercera de ahora es la de: macho cabrío destinado a padre. Por si no lo habéis notado, lo estoy pasando muy bien copiando las definiciones de esta palabra.

En el trabajo del día a día a veces te surgen dudas que no se consiguen resolver fácilmente. La experiencia me ha enseñado que en estos casos lo mejor es dejar la palabra, la frase, el párrafo -o lo que sea- rebelde en la “carpeta de casos a resolver” hasta el fin de semana (también en fin de semana, sí; a veces hay que estirar y estirar los fines de semana como si fuesen de chicle) o incluso hasta el final del libro. Ese tipo de dudas puede plantearse por un término, tanto si es de algo real y tiene su traducción al castellano, como si resulta ser un nombre inventado (muy habitual en fantasía) o es una frase que no acaba de encajarte en el contexto o incluso un hecho que acaece en el relato y que no te cuadra del todo.

De nuevo, incido en el comentario de que hay ocasiones en las que sería estupendo tener una línea directa con el autor para que te sacara de dudas. Sobre todo si se trata de los libros de La Rueda del Tiempo. Veréis, Jordan se sirve mucho de palabras ambiguas que pueden tener significados muy diversos y entonces es cuando te entran los temblores pensando qué hacer y qué va a ocurrir en libros siguientes que tal vez eche por tierra esa decisión que has que tomar en ese momento. En los primeros libros de la serie que traduje no era consciente de que quizás ésta o aquella frase de -en apariencia- tan poca relevancia cobraría importancia varios libros después. Pero, como se dice, la experiencia es un grado, aunque muchas veces ganar esa experiencia no es muy agradable, como en el caso que voy a contaros.

Aquí haremos parada y fonda y retomaremos la tarea en la siguiente entrada. ¿Que os parece la idea de interrumpir aquí la explicación? No es por fastidiar, sino para no alargar demasiado la entrada, aunque albergo la esperanza de haber sabido despertar vuestra curiosidad lo suficiente para que leáis la segunda parte.

Mañana, más.

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lunes, 25 de septiembre de 2006

Algunas preguntas

Puesto que varias personas han coincidido al plantearme algunas preguntas y como me parecen interesantes para otros lectores, he pensado que sería acertado abrir esta entrada para responderles. Tampoco podría hacerlo de forma privada, ya que por norma no facilito mi correo electrónico ni mantengo correspondencia con los lectores. Cuando he tenido que comunicarme con ellos por algo que ha saltado a la palestra, lo he hecho a través de los responsables de Los Espejos de la Rueda.

Sobre los estudios a seguir si alguno de vosotros siente interés por dedicarse a la traducción literaria, existen escuelas de traductores donde se obtiene el título. Para traducciones especializadas se imparten cursos específicos, titulaciones imprescindibles en ciertos casos, como es el de traductor jurado. Además está la carrera de filología, inglesa o del idioma al que penséis dedicaros después, así como la de traducción e interpretación. Ambas os ofrecerán más salidas y en ocupaciones mejor remuneradas que la traducción literaria. Para la que, según mi experiencia, a veces conocer el propio idioma es tanto o más importante que tener un gran dominio del que se traduce.

Otro comienzo (para traducir literatura en el ámbito en el que me muevo yo) podría ser la EOI, donde -a menos que se sea un prodigio- normalmente y como poco se repite el último curso hasta conseguir el título del idioma que se estudia. Después es aconsejable viajar a un país donde se hable ese idioma y practicarlo, procurando tener el menor contacto posible con gente que hable español. Cuanto más tiempo, mejor. En mi caso, me gustó Inglaterra e hice muchos amigos, por lo que la estancia se alargó más de cuatro años. Y si por una de esas casualidades del destino alguno consigue trabajo en una editorial y le gusta y ve que es posible dedicarse a ello, entonces que se anime y se lance a la carrera de traducción e interpretación para tener el título. Ahora bien, como ya he dicho en otras entradas del blog, no esperéis haceros ricos con este trabajo.

Respecto a la retribución que se recibe y aunque sea repetir lo mismo una vez más, he de decir que es un trabajo mal pagado, un contrato que sólo dura lo que tardas en traducir el libro que tienes entre manos. Lo que ocurrirá mañana... nunca se sabe. Eres autónomo, un traductor "freelance", y eso conlleva gastos en el ejercicio de la ocupación laboral que a veces no tienen la contrapartida mensual de ganancias en la columna del haber. Es la inseguridad en los ingresos y en la continuidad de la actividad.

En cuanto a la posibilidad de conseguir colaborar con una editorial (que no "encontrar empleo" con nómina, pagas extraordinarias, días libres, vacaciones y seguridad social), en la actualidad no es fácil que una de ellas te abra las puertas. Aun así, se puede intentar enviando el currículo y ofreciendo vuestra colaboración como traductor. No estaría de más adjuntar traducidas unas cuantas páginas (calculo que con diez o doce sería suficiente) de un libro que no esté publicado en castellano. Aunque imagino que si la persona que lo recibe en la editorial le gusta esa traducción seguramente os enviaría algunas páginas escogidas por ella para confirmar la primera impresión.

Eso, si es que alguien se molesta en contestaros, aunque sólo sea para decir que de momento no necesitan vuestros servicios.

Confío en haber aclarado las dudas de los que me habéis preguntado estas cosas.

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